martes, 20 de febrero de 2018

Nefrotoxicidad por Acetaminofén




Sara Lastra Bello 
Toxicóloga de la Unidad de Telesalud - CIEMTO

Ana María Montes
Estudiante de internado Facultad de Medicina, Universidad de Antioquia

El acetaminofén también llamado paracetamol es el analgésico y antipirético más involucrado en intoxicaciones debidas a medicamentos. (1)

Al ser un medicamento de venta libre y a bajo costo; se ha facilitado la automedicación; con el riesgo de causar intoxicaciones.

Las sobredosis por acetaminofén pueden suceder por varias causas: la gran mayoría de estas son de origen intencional, pero en niños suceden principalmente por causas accidentales. 

Para algunos médicos, las nuevas concentraciones del principio activo de las presentaciones orales dirigidas a la población infantil, ha hecho más complejo el cálculo de las dosis; y además ciertos padres o cuidadores quienes suelen automedicar a sus hijos, piensan que estas nuevas presentaciones se dosifican igual que las habituales ocasionando cuadros de intoxicaciones.

Las consecuencias debidas a la intoxicación por acetaminofén han sido ampliamente estudiadas, sobre todo por el riesgo de causar daño en el hígado (hepatotoxicidad), cuyos síntomas se caracterizan por náuseas, vómitos, sudoración excesiva, dolor abdominal, coloración amarillenta en los ojos y piel, y complicaciones neurológicas, renales y de la sangre. Sin embargo, han sido menos estudiados en la literatura médica, los daños que pueden ocasionar las intoxicaciones por acetaminofén en otros órganos.

Se estima que 1 a 2 % de niños y adolescentes que tienen sobredosis de este fármaco podrían tener alteración en el funcionamiento de los riñones (nefrotoxicidad) de forma aislada o posterior al daño hepático. La nefrotoxicidad es una complicación poco común; esta se presenta a los siete días de la sobreingesta del medicamento y el pronóstico inicial se calcula teniendo en cuenta la concentración del medicamento en la sangre. (2)
El origen de esta presentación clínica atípica no es claro, pero existen algunas teorías sobre el mecanismo de daño relacionado con el papel que juega el riñón como órgano dinámico requerido para el equilibrio y excreción de productos de desecho del cuerpo. La sustancia toxica producto de la intoxicación por este medicamento se llama NAPQI [ N-acetil-p-benzoquinona imina]; que al ser filtrada en el riñón induce al desgaste excesivo de sustancias antioxidantes protectoras para los órganos, generando un aumento en la sangre de urea y creatinina (productos de desecho del organismo), situación que describe la dificultad del riñón para limpiar la sangre. (3)

Cuando la intoxicación por acetaminofén ocasiona hepatotoxicidad es manejado con el fármaco N- acetilcisteina pero no se conoce claramente el papel de este como protector cuando se induce a un daño renal por sobredosis de acetaminofén; y los tratamientos propuestos hasta el momento no tienen respaldo científico.

Es por esto importante aconsejar la no automedicación con ningún fármaco, y en caso de una sobredosis no intencional o deliberada consultar al médico y recibir asesoría por expertos de un centro de información de medicamentos y tóxicos - CIEMTO 3003038000.

Bibliografía:

  1. Zuluaga A, Lastra-Bello S, Peña-Acevedo L, Montoya-Giraldo M. CIEMTO: the new drug and poison research and information center in Medellín, Colombia. Clin Toxicol (Phila. 2017 Agosto; 55(7). 
  2. Mazer M, Perrone J. Acetaminophen-induced nephrotoxicity: pathophysiology, clinical manifestations, and management. Journal of Medical Toxicology. 2008;: p. 2-6.
  3. Prescott LF. Paracetamol Overdosage. Drugs. 1983; 25(3). 

lunes, 12 de febrero de 2018

Nuevas pruebas, nuevos métodos... Un paso hacia la medicina personalizada

El primer objetivo de la Farmacocinética clínica es contribuir a establecer dosis terapéuticas adecuadas e individualizadas de acuerdo con el criterio clínico, la situación del paciente y en la medida de lo posible, del análisis farmacocinético del valor de la concentración del fármaco determinado en una muestra de sangre, buscando mejor beneficio en el tratamiento para minimizar la posibilidad de efectos terapéuticos no deseados.

Teniendo en cuenta que algunos fármacos tienen un rango terapéutico estrecho (no son lineales ni predecibles) y presentan una gran variabilidad farmacocinética y farmacodinámica tanto intra como inter individual, es en gran medida lo que justifica la medición de los niveles plasmá­ticos de tales fármacos para ajustar dosis.

Es bien sabido que la intensidad del efecto farmacológico correlaciona más estrechamente con su concentración plasmática que con su dosis y por lo tanto permite optimizar su farmacoterapia, esto es lo que se conoce como “Monitorización terapéutica de drogas”. El objetivo de monitorizar se enfoca en eliminar fracasos terapéuticos por la administración de dosis insuficientes o por el contrario una dosis excesiva (toxicidad), es decir lo que se busca es lograr una máxima eficacia con mínimos efectos adversos.

Para lograr un rango de medición bastante amplio en el monitoreo de medicamentos, es necesario usar equipos y técnicas cada vez más sensibles y más específicas, por lo que el Laboratorio de Farmacología y Toxicología como parte de CIEMTO, adquirió todo lo necesario para lograr tal objetivo y actualmente puede ofrecer en su portafolio la medición de los siguientes fármacos:
  • Linezolid 
  • Vancomicina 
  • Meropenem
  • Imipenem
  • Ampicilina
Estos serán cuantificados por Cromatografía Líquida de Alta Resolución (HPLC). Es importante mencionar que la cromatografía líquida de alta resolución como principio básico permite la separación de los componentes de una muestra diferencialmente, de acuerdo con las características físicas o químicas de los compuestos; lo que la hace la técnica ideal para la medición de fármacos.

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viernes, 2 de febrero de 2018

Medición de alcohol etílico por cromatografía gaseosa

Dentro de los tóxicos volátiles, los alcoholes como el etanol son sustancias de importancia toxicológica dada su acción farmacológica depresora del Sistema Nervioso Central (SNC) y el abuso creciente del consumo de bebidas alcohólicas. Las vías de penetración posibles de los alcoholes son la oral, por inhalación, y la absorción a través de la piel. En el caso del etanol, la intoxicación más frecuente ocurre cuando el individuo ingiere cantidades excesivas de bebidas alcohólicas.

El etanol puede dar origen a diferentes efectos según el consumo sea esporádico de dosis bajas, o frecuente y de dosis altas, ya que éste se categoriza como xenobiótico tóxico. Bajo sus efectos se pueden considerar situaciones de: intoxicación subaguda, intoxicación aguda, intoxicación crónica y dependencia alcohólica. Al igual que el consumo de otras drogas, el alcohol puede dar lugar a trastornos somáticos (corporales), mentales y sociales, clasificados según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1996) bajo el nombre de trastornos mentales y del comportamiento debidos al consumo de sustancias psicótropas.

Los problemas ocasionados por el alcohol pueden ir más allá del bebedor y producir efectos sobre quienes le rodean en aspectos como violencia familiar, conflictos maritales, problemas económicos, abuso de menores, admisiones en salas de emergencia, riñas callejeras o en establecimientos, lesiones y fatalidades en automovilistas y peatones cuando se conduce en estado de ebriedad (OMS/OPS, 2010).

Todo lo anterior nos lleva a buscar métodos cada vez más efectivos para la medición de este tipo de sustancias, por lo que en el Laboratorio de Farmacología y Toxicología en la Unidad de Validación y Desarrollo de Métodos se validó la medición de etanol por cromatografía gaseosa, con un límite de cuantificación a partir de 15 mg/100 ml. 

En la cromatografía de gases la muestra se volatiliza y se inyecta en la cabeza de una columna cromatográfica donde se transporta a través de la misma y eluye por el flujo de un gas inerte denominado fase móvil, a diferencia de la mayoría de cromatografías, la fase móvil no interacciona con las moléculas del analito; su única función es la de transportarlo a través de la columna.

La cromatografía de gases se emplea cuando los componentes de la mezcla problema son volátiles o semivolátiles y térmicamente estables a temperaturas de hasta 350-400ºC.

A menudo la cromatografía de gases se emplea para confirmar la presencia o ausencia de un compuesto en una muestra determinada.

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