viernes, 13 de febrero de 2015

Apuntes sobre la LEGALIZACIÓN DE LA MARIHUANA

LEGALIZACIÓN DE LA MARIHUANA

Invitamos a todos nuestros lectores a compartir sus aportes sobre este tema de una manera cortés. Nos gusta compartir espacios que generen discusión pero basada en argumentos y sin faltar al respeto a otras personas o instituciones.
Los comentarios aquí expuestos son parte de la visión de los autores de este artículo y no comparten la visión o punto de vista de la Universidad de Antioquia como institución. 

Distintas son las posiciones que ha suscitado el tema de la legalización de la marihuana ya que podríamos hablar desde el punto de vista político, económico, ético y desde el área de la salud.
Es tan complejo que hasta los mismos gremios tiene diferentes opiniones encontrando detractores y personas a favor de este tema.
Todo inicia con la posición del senador Galán de quien queremos exponer algunas frases alusivas:
"Hay estudios científicos que demuestran que el uso del cannabis en ciertas dosis permite mitigar el dolor terrible que sufren cientos de miles de enfermos terminales y crónicos en nuestro país"
"La Constitución Política del 91 aprobó la utilización de sustancias ilegales para tratamiento médico, siempre y cuando haya una reglamentación en la ley sobre el uso y las dosis en las que se suministraría dicha sustancia".
“Además, dice que su intención es complementar el artículo 49 de la Constitución (que dice que el porte y el consumo de sustancias estupefacientes está prohibido, salvo prescripción médica)”
Estas propuestas fueron rechazadas por miembros del Centro Democrático y una porción del Partido Conservador:
"De legalizar la marihuana se abriría camino para que también se legalicen las finanzas de los narcotraficantes que serían quienes tendrían el negocio en sus manos. El Estado no tiene la infraestructura que sí tienen los ilegales para manejar ese negocio y eso sería legalizar el crimen y afectaría directamente la seguridad del país", asegura el senador por el Centro Democrático, Alfredo Rangel 
“Acá tenemos problemas muy graves de microtráfico. Eso llevaría a abusos como la falsificación de las fórmulas y generaría un caos que podría derivar en un aumento del consumo", agrega Rangel

Por su parte, el exsecretario de la Conferencia Episcopal, monseñor Juan Vicente Córdoba, dice  que "no podemos usar una sustancia que va a traer efectos secundarios como los problemas sociales, de depresión y psicológicos".
Desde el punto de vista de los Negocios Internacionales, expertos economistas a nivel mundial han recomendado en múltiples ocasiones la legalización de la marihuana por los beneficios sociales y sobre todo económicos que esto generaría a la nación ya que lo que se pretende es que exista una comercialización regulada por el Estado con un gravamen. Además los programas del gobierno para la lucha contra las drogas representan un alto gasto en el erario público con resultados mixtos. Téngase en cuenta que entre 1995 y 2010 el presupuesto de los programas de lucha contra las drogas se acercó a los 20 billones de pesos según el Informe de Gasto del Estado frente al problema de las drogas del Departamento Nacional de Planeación.
Esto sirve como argumento en la parte económica, para algunos expertos, que la legalización (en este caso de marihuana) no sólo permitirá el ahorro del presupuesto correspondiente para la lucha contra la siembra, distribución y consumo de esta sustancia en particular, sino por el contrario generaría un ingreso al imponerse impuestos (como ocurre actualmente con el tabaco y el alcohol).
En el ámbito social se eliminarían automáticamente las redes de microtráfico y por ende las bandas delincuenciales dedicadas a proteger el negocio ilícito.
El Premio Nobel de Economía Milton Friedman, recordó la época de la prohibición del alcohol en los Estados Unidos (Ley Seca entre 1920 y 1933)  y la comparó con la situación actual con la marihuana argumentando que en ese entonces “había sido peor el remedio que la enfermedad” porque gracias a ello se fortalecieron y enriquecieron bandas criminales que se dedicaron a fabricar y vender licor adulterado.
Otros personajes como el Profesor Joseph Stiglitz (economista, autor del libro El Malestar de la Globalización y también Premio Nobel de Economía) ha expuesto sus ideas sobre un cambio en el paradigma de las políticas antidrogas sustentando el debate en la despenalización y mejor atendiendo las necesidades como un problema de salud pública y no como una amenaza contra el Estado.
Aunque muchas son las posiciones políticas, religiosas  y económicas es importante evaluar los antecedentes y los fundamentos de discusión  sin dejar de aclarar que nuestro interés se centra principalmente  en los efectos que puede traer a la salud.

Es de saber que la marihuana es, después del tabaco y el alcohol, la droga cuyo uso está más extendido en la mayoría de los países occidentales, debido probablemente a la tolerancia social y las creencias erróneas sobre el uso de este psicoactivo.
El principal componente psicoactivo de la marihuana es el ∆ 9   Tetrahydrocannabinol (∆9-THC) el cual al ser consumido pasa al torrente sanguíneo y a sus receptores a nivel cerebral donde ejercen influencias sobre el placer, la memoria, el pensamiento, la concentración, el tiempo, el movimiento coordinado.
Entre los efectos agudos y síntomas psiquiátricos caben destacar: euforia, relajación, sociabilidad, ansiedad, pánico, delirio de persecución, dificultades en la concentración, en la memoria y disfunción cognitiva, alteración en la percepción del tiempo, en la coordinación motora, en las funciones ejecutivas.
Se describe además efecto analgésico y sedante con su uso.
Entre los efectos crónicos, afecta selectivamente el aprendizaje, el comportamiento  y la memoria tanto en adultos como en hijos de madres consumidoras.
Con el uso crónico se observan alteraciones en el sistema respiratorio y en el sistema cardiovascular que pueden ser tanto o más severos que con el tabaco.
El consumo prolongado puede producir un síndrome de dependencia.
El consumo prolongado de dosis altas puede producir un estado de pasividad e indiferencia llamado síndrome amotivacional, del cual hay evidencias neuropsicológicas, morfológicas y funcionales.
El consumo precoz y repetido en sujetos genéticamente predispuestos puede estar relacionado con el inicio de la esquizofrenia.
En los adolescentes, el inicio precoz en el consumo de cannabis parece tener relación con actividades delictivas y mayor probabilidad de involucrarse con otras drogas.  
Después de realizar un breve resumen sobre los efectos adversos del consumo, encontramos la analgesia y la sedación como efectos que podrían usarse a favor de patologías dolorosas crónicas, motivo por el cual se busca indicar esta sustancia en pacientes con dolor crónico, aunque hasta el momento no se ha encontrado suficiente evidencia que lo soporte.

A continuación describiremos las condiciones clínicas con síntomas que pueden ser aliviados con el uso de marihuana u otras cannabinoides.
Glaucoma
La marihuana produce un descenso transitorio de la presión intraocular, sin embargo hay tratamientos actualmente más eficaces.
Se necesita más investigación para establecer si las moléculas que modulan el sistema endocannabinoide no sólo puede reducir la presión intraocular sino que también proporcionan un beneficio neuroprotector en pacientes con glaucoma.
Náuseas:
El tratamiento de las náuseas y vómitos asociados a la quimioterapia fue uno de los primeros usos médicos de THC y otros cannabinoides. THC es un agente antiemético eficaz en los pacientes sometidos a quimioterapia.
Paradójicamente, el aumento de los vómitos (hiperémesis) ha sido reportado con el uso de marihuana repetido.
Anorexia asociada con el SIDA y el síndrome de desgaste:
Existen informes que indican que el cannabis fumado o ingerido mejora el apetito, aumenta de peso y mejora el estado de ánimo y calidad de vida en los pacientes con SIDA.  Sin embargo, no hay evidencia rigurosa de un sostenido efecto del cannabis sobre la morbilidad y la mortalidad relacionada con el SIDA.
Los pocos estudios que han explorado el potencial valor terapéutico de los cannabinoides para esta población de pacientes no son concluyentes.
Dolor crónico:
La marihuana se ha utilizado para aliviar el dolor durante siglos. Los estudios han demostrado que los cannabinoides actúan a través de receptores centrales CB1, y posibles receptores periféricos CB1 y CB2 desempeñando papeles importantes en las respuestas nociceptiva en varios modelos de dolor. Estos resultados son consistentes con los informes de que la marihuana puede ser eficaz en mejorar el dolor neuropático.
Inflamación:
Los cannabinoides (por ejemplo, el THC y cannabidiol) tienen efectos antiinflamatorios sustanciales debido a su capacidad para inducir apoptosis, inhibe la proliferación celular y produce supresión de citoquinas.  El cannabidiol ha traído un interés particular como agente antiinflamatorio debido a la falta de efectos psicoactivos siendo un candidato prometedor para el tratamiento de artritis reumatoide y para enfermedades inflamatorias del tracto gastrointestinal (por ejemplo, enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa).
Esclerosis múltiple:
Nabiximols (Sativex, GW Pharmaceuticals), un aerosol por vía bucal que ofrece una combinación de THC y cannabidiol, parece ser un tratamiento efectivo para el dolor neuropático, trastornos del sueño, y la espasticidad en pacientes con esclerosis múltiple. Sativex está disponible en el Reino Unido, Canadá y otros países. Actualmente  está siendo revisado en ensayos  fase 3 en los Estados Unidos con el fin de obtener la aprobación de la FDA.
Epilepsia:
Los datos de seguridad y eficacia son insuficientes para el uso de la marihuana en el tratamiento de la epilepsia.
Sin embargo, cada vez hay más pruebas de la función de cannabidiol como agente antiepiléptico en modelos animales.

Después de evaluar las diferentes posiciones y las posibles indicaciones medicas encontramos que la verdad absoluta solo depende de la condición clínica de cada paciente, de los tratamientos previamente utilizados, los antecedentes y el entorno social, situación que debe ser individualizada y evaluada por un especialista que decida en qué momento los riesgos justifican iniciar este tratamiento.  Sin dejar de lado la necesidad actual de inumerables estudios que abalen adecuadamente la forma de administración, la dosis, las interacciones y todos aquellos aspectos de estudio en farmacocinética y farmacodinamia que proporcionen tanto al personal de la salud como a los pacientes una forma idónea y segura  de administración.
Sin embargo seguirán quedando muchos interrogantes y opiniones:
¿Qué pasará con los pacientes que al consumirla por un tratamiento médico generen adicción?
¿Cómo se regularán las actividades a realizar en personas que estén con este tratamiento? Por ejemplo conducir
¿Hasta qué punto justifica estar expuesto a los efectos adversos?
¿Cómo se tendría que realizar la dispensación de esta droga y que requisitos de seguridad se deben tener?
Como vemos no todo está escrito y detrás de cada decisión siempre nos enfrentaremos a situaciones con potenciales riesgos y beneficios, lo importante es no perder de vista el objetivo en sí que es la persona, su bienestar y su dignidad.

Escrito por:
María Alejandra Montoya G.
Medica Toxicóloga Universidad de Antioquia.

Alexander Balzan
Profesional en Negocios Internacionales Universidad de Medellín.

Equipo profesional del Centro de Información y Estudio de Medicamentos y Tóxicos CIEMTO.