lunes, 11 de diciembre de 2017

Riesgos asociados al uso de esteroides anabolizantes

Sara Margarita Lastra Bello. Toxicóloga. 
Especialista en Adicciones. Unidad Telesalud - CIEMTO

Natalia Giraldo López. 
Estudiante 11° semestre de Medicina. Universidad de Antioquia

Los esteroides anabólicos son variaciones sintéticas de la hormona masculina denominada testosterona cuyo fin es aumentar el efecto anabólico de esta, ellas actúan estimulando receptores principalmente en las células musculares, pero también en las diferentes células del cuerpo, que llevan a la producción de proteínas y con ello promueve el crecimiento del musculo y el desarrollo de los caracteres sexuales masculinos tanto en los hombres como en las mujeres. 

Desde 1950 estas sustancias vienen siendo consumidas por deportistas de alta competición, pero solo desde 1980 su consumo se ha extendido a la población general. En los EE. UU la mayoría de los estudios informan que 3 a 12% de los adolescentes varones admite haber usado esteroides anabolizantes alguna vez en su vida; el consumo se hace desde la adolescencia. 

Es muy importante hablar de este tema debido a que el uso de anabolizantes se ha vuelto muy popular en la población general que asiste a los gimnasios para optimizar su rendimiento físico, masa muscular y reducir grasa corporal mejorando así su apariencia física, pero ocasionalmente podrían experimentar efectos psiquiátricos graves como un estado anímico hiperactivo e irritable durante los períodos de exposición y efectos depresivos durante su abstinencia. 

El empleo de este tipo de sustancias se hace en dosis que son muy altas comparadas con las que se producen naturalmente en el cuerpo o las empleadas en tratamientos médicos en personas que realmente necesitan este suplemento.

Estos productos vienen en diferentes presentaciones como tabletas, inyecciones, cremas, geles y parches ejemplos de algunos de estos son: oxandrolona, estanozolol, metandrostenolone, acetato de metenolone, oximetalona, cipionato de testosterona, enantato de testosterona. Algunas veces no son precisamente esteroides anabolizantes, pero son usados con ese fin fármacos como el clembuterol cuya indicación de uso es en pacientes asmáticos, pero por ser un agonista b-2 adrenérgico este tipo de población lo usa por sus efectos termogénicos para perder peso.

Los consumidores habituales de este tipo de sustancias tienen algunos esquemas erróneos de uso en aras de reducir los efectos adversos o mejorar su efectividad: 

  • Ciclos: es decir que lo usan por un periodo de tiempo y descansan para después volver a empezar.
  • Apilamiento: combinación de dos o más tipos de esteroides, orales con inyectables o con parches, con el objetivo de incrementar la potencia de estas sustancias.
  • Pirámide: es aumentar lentamente la dosis o frecuencia del uso hasta un punto máximo y luego ir reduciendo lentamente; generalmente lo hacen en ciclos de 6 a 12 semanas creyendo que con esta técnica permitirán que el cuerpo se vaya ajustando a grandes dosis y el tiempo libre de hormona le dará la posibilidad de recuperarse.
Ninguno de estos esquemas está científicamente comprobado.

Como cualquier sustancia exógena que ingresa a nuestro organismo, los esteroides anabolizantes también producen efectos adversos en todos nuestros sistemas corporales:

  • Hepáticos: elevaciones de enzimas de función hepática, cáncer de hígado.
  • Cardiovasculares: disminución del colesterol HDL (bueno), aumento del colesterol LDL (malo), aumento de la presión arterial por retención de líquidos, hipertrofia cardiaca (aumento del musculo cardiaco).
  • Reproductivos y endocrinos: disminución de hormonas como LH (luteinizante), FHS (folículo estimulante) y tiroideas. Puede llevar a ausencia de la menstruación en las mujeres, hipertrofia del clítoris, disminución de las mamas, atrofia testicular ocasionado por la disminución en la producción endógena de testosterona en el testículo debido al suministro exógeno (esteroides anabolizantes) en altas dosis que conllevaran finalmente a la falta de producción de espermatozoides y esterilidad.
  • Dermatológicos: cabello graso, piel grasa, alopecia (caída del cabello), quistes sebáceos, aumento de incidencia de acné.
  • Psiquiátricos: cambios de humor, posible agresión, posible hostilidad, dependencia y agresión.
El uso de estas sustancias en los adolescentes puede detener el crecimiento. Es importante tener en cuenta que estos individuos pueden tener el riesgo de adquirir infecciones como VIH, hepatitis B y C por el uso compartido de jeringas y toxicidad por las condiciones clandestinas de fabricación de algunos productos, esto sucede particularmente en aquellos países como Estados Unidos donde la comercialización de este tipo de sustancias es ilegal y los usuarios las adquieren viajando a países vecinos donde se venden legalmente o por internet con el riesgo de que muchas veces contienen adulterantes que pueden ser tóxicos.

Los usuarios a menudo combinan los anabolizantes con otros fármacos tales como hormona del crecimiento, gonadotropina coriónica humana, hormonas tiroideas, insulina, etc.; en aras de mejorar su imagen o las combinan con otros fármacos que disminuya el efecto secundario de los anabolizantes como es la ginecomastia (definida como la aparición de tejido mamario en los hombres) tales como el tamoxifeno ( medicamento de primera línea usado para el tratamiento del cáncer de mama), muchos de ellos para enmascarar los resultados en orina ingieren diuréticos y una gran parte de estos usuarios cursan concomitantemente con el abuso y/o dependencia de otras sustancias ilícitas.

¿Por qué los esteroides anabolizantes pueden ser adictivos? Según el manual DSM IV una sustancia es adictiva cuando cumple con 3 o más de los siguientes criterios: 

1. Tolerancia: definida por una necesidad de cantidades marcadamente crecientes de la sustancia para conseguir la intoxicación, o el efecto deseado o el efecto de las mismas cantidades de sustancia disminuye claramente con su consumo continuado. 

2. Abstinencia: definida como cualquiera de los siguientes ítems (a) el síndrome de abstinencia característico para la sustancia o (b) se toma la misma sustancia (o una muy parecida) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.

3. La sustancia se consume en cantidades mayores o durante un período más prolongado de lo que originalmente se pretendía. 

4. Existe un deseo persistente o se realizan esfuerzos infructuosos por controlar o interrumpir el consumo de la sustancia. 

5. Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención de la sustancia. 

6. Reducción o abandono de importantes actividades sociales, laborales o recreativas debido al consumo de la sustancia. 

7. Se continúa consumiendo a pesar de tener conciencia de problemas psicológicos o físicos recidivantes o persistentes que parecen causados o exacerbados por el uso de la sustancia. 

Aunque los esteroides anabolizantes no causen los efectos fisiológicos que causan otras drogas de abuso que expliquen su adictividad, las personas que usan estas sustancias tienen características de las antes mencionadas; al suspender su consumo pueden experimentar síntomas de abstinencia como: cambios de humor, fatiga, inquietud, pérdida del apetito, problemas con el sueño, reducción del apetito sexual, estado de ánimo deprimido, retraso psicomotor y posible ideación suicida. El consumo crónico de estas sustancias puede generar en las personas comportamientos masculinos exagerados como agresividad, creencias grandiosas y el aumento del deseo sexual. Estos han provocado violencia manifiesta o incluso un comportamiento delictivo fuera del entorno del entrenamiento. Otros efectos secundarios son euforia, confusión, trastornos del sueño, ansiedad, paranoia y alucinaciones.

Tres vías podrían ser las que generan la adicción a esteroides anabolizantes:

a) Imagen corporal: individuos con dismorfia muscular y un temor a adelgazar al suspender estas sustancias

b) Supresión del eje hipotálamo-hipófisis- testículo: tras muchos años de consumo se produce un hipogonadismo caracterizado por: pérdida del deseo sexual, estado anímico deprimido y fatiga; condición que puede persistir muchos años después de haber suspendido el uso de esteroides anabolizantes y hace que el individuo reanude rápidamente el consumo para evitar los síntomas de disconfort.

c) Vía hedónica: mediado por receptores ubicados en las membranas celulares en lugar de por los clásicos efectos anabólicos (construcción muscular) o androgénicos (masculinización) mediados genómicamente. Lo que sugiere un mecanismo adictivo similar a la adicción a los opioides.

La única forma de prevenir el abuso de estas sustancias es la educación especialmente a las personas que asisten a centros deportivos y gimnasios, para el tratamiento de estas personas se ha visto que la terapia conductual es muy útil, en casos muy graves se han usado medicamentos para el tratamiento de los síntomas de abstinencia como: antidepresivos, analgésicos y otros medicamentos que ayudan a restaurar su sistema hormonal.

Bibliografía.

- Rafael Ernesto Avella, Los esteroides anabolizantes androgénicos, riesgos y consecuencias. Artículo en página web: http://www.scielo.org.co/pdf/rudca/v15s1/v15s1a07.pdf. Visitado 9 de octubre de 2017.
- Margarita Barrientos, Uso de anabólicos por atletas adolescentes. Articulo en página web: http://www.medigraphic.com/pdfs/endoc/er-2001/er013d.pdf. Visitado 9 de octubre de 2017.
- Research report, anabolic steroid abuse, National institute in drug abuse, Articulo en página web: https://d14rmgtrwzf5a.cloudfront.net/sites/default/files/rrsteroids_0.pdf. Visitado 9 de octubre de 2017.
- Drug facts, los esteroides anabólicos, Articulo en página web: Articulo en página web: http://www.medigraphic.com/pdfs/endoc/er-2001/er013d.pdf. Visitado 9 de octubre de 2017.
- Criterios para diagnóstico de adicción. Adicciones.org. , Articulo en página web: http://www.adicciones.org/diagnostico/criterios.html. Visitado 9 de octubre de 2017.
- Esteroides anabolizantes androgenos: el musculo y el hombre. Articulo en página web: http://resources.fifa.com/mm/document/afdeveloping/medical/6.10.2_anabolic_androgenic_steroids_muscle_and_man_es_6454.pdf. Visitado 9 de octubre de 2017.
- Nady el-Guevaly, Giusseppe Carrá, Marc Galanter Textbook of Addiction Treatment: International Perspectives. 2015. Springer Milan.


viernes, 20 de octubre de 2017

Paraquat, herbicida eficaz en las plantas y en el hombre.

Gabriel Jaime Restrepo Chavariaga
Residente de 3er año de Toxicología Clínica

El paraquat es un herbicida bipiridílico que actúa por contacto, se presenta en forma líquida en concentraciones del 20% para uso agrícola. Su nombre químico es eI 1-1´-dimetil-4-4- bipiridilo y es frecuente encontrarlo en zonas agrícolas. Se encuentra al alcance de los agricultores desde hace más de 40 años y es el segundo agroquímico más vendido en el mundo. 
Las propiedades herbicidas del paraquat fueron descubiertas en 1955 y el principio activo fue introducido en los mercados mundiales en 1962 con el nombre de marca GRAMOXONE®, presentación en solución acuosa al 20 o al 40%. En Colombia ingreso desde 1969 sin restricciones y hoy se conocen varias marcas comerciales como Gramafin , Gramaxone y Cerrero.

Su acción herbicida se ejerce por idénticos mecanismos que su acción tóxica, bloqueando los procesos de respiración celular y generando daños por sustancias oxidativas llamadas radicales libres. En palabras más sencillas lleva a la disfunción y daño de múltiples órganos como pulmones, riñones, hígado, corazón y quemaduras de la vía digestiva. Cuando este no es utilizado para su objetivo primordial, matar la maleza, sino que es usado en personas con enfermedad psiquiátrica como elemento ingerido, en el intento suicida o la mala utilización por los agricultores genera intoxicaciones accidentales o laborales de alto impacto, causando en nuestra población joven y laboral, la mayoría ellos del campo, múltiples secuelas como invalidez e incluso la muerte, la cual puede sobrevenir rápidamente. 

En nuestra cultura y hogares tenemos arraigado el cultivo de plantas, incluso en nuestras casas y sitios de paso como fincas realizamos la práctica de pequeña agricultura. En algunas ocasiones compramos agroquímicos para el control de Plagas, sin el debido conocimiento y manejo de los mismos. Peor aún, sin un adecuado almacenamiento de estos plaguicidas en nuestros hogares y fincas teniendo un factor de riesgo, un arma silenciosa que puede ser ingerida por nuestros niños, mascotas y en muchos casos por nuestros adolescentes como medida desesperada por depresión, separación de los padres, bullying o simplemente como medida para llamar la atención. Sin embargo después de ingerido no hay vuelta atrás, no hay antídotos ni tratamientos con efectividad demostrada.

En resumen, la mayoría de los casos son por ingestión suicida y algunos son accidentales, casos vistos en niños o en adultos en estado de ebriedad. También se han encontrado casos que corresponden a accidentes laborales.

La OMS en su Clasificación Recomendada de Plaguicidas según sus riesgos, clasifica el paraquat como “Moderadamente peligroso, clase II”. La dosis letal mínima estimada para humanos es 10 - 15 ml del producto concentrado, dosis letal media 110 - 150 mg/kg por vía oral en ratas, sin embargo por sus efectos sobre los principales órganos y el daño de los mismos lo consideramos en la clínica como de alta peligrosidad y letalidad. 

La intoxicación por paraquat suele ser por vía digestiva al ingerirlo, ya que su absorción no se realiza por vía respiratoria ni por la piel íntegra, si por heridas o piel no intacta; además por mucosas como ojos, vagina y recto tiene absorción y efecto sistémico. Una vez en el organismo, el tóxico se distribuye por la sangre, se fija en diversos tejidos (sobre todo en el pulmón) y ocasiona un cuadro grave con una mortalidad muy elevada.

Entonces… ¿cómo evitar este enemigo?

La forma más fácil de evitar el daño con este plaguicida es prevenir la intoxicación y contacto con el mismo, evitemos en nuestros hogares y especialmente lugares de recreo y descanso tener estos tipos de herbicidas. Debemos conocer la existencia de los mismos, saber de su peligrosidad y dejarlos bajo llaves en sitios seguros, al manejo de profesionales y nunca a alcance de nuestros familiares, especialmente niños, adolescentes o personas con enfermedades como depresión, esquizofrenia o trastornos afectivos con bipolaridad entre otras.

Una de las medidas más eficaces a nivel mundial de esta problemática, que se ha convertido en un problema de salud pública, ha sido la prohibición del uso de este herbicida, demostrando un impacto significativo en países como Alemania, Francia e Inglaterra.


¿Qué debo hacer ante la ingesta de este herbicida o contacto con mucosas o piel lesionada?

  1. Si usted accidentalmente tiene contacto con este herbicida, retire inmediatamente toda la ropa contaminada y dispóngase a lavar con abundante agua la zonas de contacto como ojos, piel y cabello hasta que dar limpio y sin residuos.
  2. En caso de ingesta del paraquat no se debe inducir el vómito, ni dar de tomar leche ni aceite, consulte al hospital más cercano de inmediato para manejo hospitalario, entre más rápido se actué y se coloque en manos de un especialista, mayor es la probabilidad de sobrevivir.
  3. Comuniquese con la línea Ciemto de asesoría para el manejo de tóxicos y fármacos al tel 3003038000. A cualquier hora y desde cualquier parte del país.

jueves, 12 de octubre de 2017

Riesgo de hepatotoxicidad relacionada con té verde


Sara Lastra Bello
Toxicóloga. CIEMTO (Centro de información y estudio de medicamentos y tóxicos)

Rafael David Flórez Pérez*
Jose Javier Chicangana*
Mateo Correa Restrepo*

*Estudiantes 11° semestre de medicina. Universidad de Antioquia.

El té verde es un producto de la planta Camellia Sinensis, la cual físicamente es un arbusto con una raíz principal de la cual derivan hojas de color verde, con aproximadamente 4 a 15 centímetros de longitud y flores de color blanco; en su procesamiento las hojas no son sometidas a oxidación (a diferencia del té negro), se recogen frescas y se dejan secar, para luego ser prensadas, enrolladas, trituradas y nuevamente desecadas (1).

El uso del té verde se remonta milenios atrás, surgiendo en el apogeo del antiguo imperio chino, donde era utilizado con fines espirituales y de relajación, arraigándose fuertemente a su sistema cultural. Con la apertura económica de este país se logró llevar a múltiples lugares del mundo como Inglaterra, en la que se creó la llamada “hora del té”, expandiéndose posteriormente por el mundo gracias al apogeo del imperio británico (1).

En nuestra sociedad el té tiene múltiples usos; desde el punto de vista medicinal es usado para el manejo del asma, la astenia, bronquitis, diarrea, hiperlipidemia, cáncer, bajar de peso, entre otras condiciones; es utilizado también como una bebida para la relajación y para compartir en sociedad, gracias además a su facilidad de preparación (2).

En Colombia está autorizado en el listado de plantas medicinales con fines terapéuticos del INVIMA (Instituto nacional de vigilancia de medicamentos y alimentos) (3).

El té verde está compuesto por más de 300 sustancias, entre ellas un grupo conocido como catequinas polifenólicas, la más abundante y con mayor actividad farmacológica es el galato de epigalocatecol (GEGC). Estas tienen una importancia radical debido a que participan en el proceso de la salud, permitiendo la disminución de peso debido a la inducción térmica y oxidación de las grasas, pero también son las que se han relacionado de mejor manera con los mecanismos de daño al hígado (4).

Es importante destacar que hasta la fecha no se ha logrado esclarecer en su totalidad los mecanismos mediante los cuales se afecta el hígado, sin embargo; se tiene conocimiento sobre algunos puntos clave que pueden explicarlo, el primero de ellos es la interferencia con una enzima llamada uridina difosfato glucuronosil transferasa (UDPGT) la cual es responsable de transformar las catequinas del té verde en sustancias que posteriormente pueden ser eliminadas por el organismo. El problema se presenta cuando el consumo crónico de dicha bebida sobrepasa la capacidad de la UDPGT de procesar estos subproductos del té verde, ocasionando que se acumulen en las células del hígado, produciendo daños en puntos vitales de éstas (1,4).

Sumado a lo anterior, se acumulan otras sustancias que en circunstancias normales deberían ser transformadas por la UDPGT, pero debido a que esta se encuentra saturada por las catequinas, terminan depositándose en el tejido hepático, incrementando el daño y perpetuando el ciclo (5).

Otro mecanismo de daño conocido ocurre en una superfamilia de proteínas conocidas como P450, la cual se ve inhibida de manera leve en algunos de sus integrantes, sin embargo, los estudios en pacientes no han mostrado que dicha interacción tenga un impacto importante en la salud (1,5).

Por otra parte, se sospecha que existe un componente genético importante a la hora del desarrollo del daño al hígado ya que se ha sugerido que los factores genéticos del huésped pueden ser importantes en la forma en que éste se ve afectado por el consumo del té verde (6).

Existen otros mecanismos que actualmente se investigan en búsqueda de una explicación completa acerca de cómo los componentes de la camellia sinensis producen el daño hepático sin embargo aún no se encuentra información con suficiente respaldo científico (1).

La lesión hepática puede producir síntomas tales como, coloración amarilla de la piel, náuseas, vómito, dolor abdominal, alteraciones neurológicas o de la coagulación de la sangre, pero, la presentación clínica más frecuente es el malestar general; o el curso asintomático y solo detectable el daño a través de la determinación deliberada de marcadores enzimáticos hepáticos detectables por pruebas de laboratorio, por lo que es importante comentar con el médico tratante sobre el consumo de extractos de té verde incluso si no se presentan síntomas (3).

Los extractos que se comercializan en Colombia pueden contener té verde sólo o combinado con múltiples sustancias. Más de 90 suplementos dietarios que contienen extractos de té verde se encuentran con registro sanitario INVIMA vigente en Colombia (7).

Sin embargo, las personas y sobre todo mujeres interesadas por conservar su figura compran suplementos que no tienen registro sanitario nacional, con el eventual desconocimiento de las concentraciones de catequinas que puedan estar en el producto; o en el peor de los casos, algunos suplementos contienen adulterantes tipo sibutramina, sildenafilo o sus análogos, como sucede con algunos productos herbarios chinos, así lo menciona el estudio de Tejedor-García y cols., 2017. (8)

El auge de la venta en Internet propicia el acceso a productos naturales potencialmente tóxicos. Se han reportado casos en los que extractos de múltiples sustancias llevaron a trasplante hepático. Herrera y Bruguera 2007., mencionan en el 2003 la notificación en Europa de 12 casos relacionados con hepatitis asociado al consumo de té verde, 2 por el consumo del extracto hidroalcohólico de té verde denominado Exolise y ya retirado del mercado, 4 casos asociados a preparados vendidos en Estados Unidos, Hydroxycut y Right approach complex; e incluso por consumir infusiones de té verde (9).

La mayoría se resolvieron con la supresión del consumo en unos 2 meses, 3 casos presentaron un curso fulminante y se recuperaron después de un trasplante hepático. Desafortunadamente aún no se han establecido dosis tóxicas para las catequinas presentes en él té verde (9).

Hasta el momento en Colombia, no hay alertas sanitarias relacionadas con el consumo de suplementos dietarios a base de té verde y daño hepático. Sin embargo, a los centros de información para el control de envenenamiento podrían llegar casos relacionados. Se han reportado a Ciemto 2 casos de intoxicaciones relacionados con el consumo de té verde, uno de estos con síntomas de daño hepático.

Por esto, es importante antes de comprar libremente este tipo de suplementos, informarse ya sea de su médico tratante o de los centros para el control de las intoxicaciones (CIEMTO 3003038000).

Referencias:
  1. Palacio E, Ribero M y Restrepo J., Toxicidad hepática por té verde (Camellia sinensis): Revisión de tema. Revista colombiana de gastroenterología. 2013 28 (1). 
  2. Michael T. Murray ND. Camellia sinensis (Green Tea). Textbook of Natural Medicine. [Internet]. 2013 [consultado el 4 septiembre 2017]; Disponible en: https://www.clinicalkey.com/content/book/3-s2.0-B9781437723335000729
  3. NVIMA. Listado de plantas medicinales aceptada con fines terapeuticos. [Online].; 2015 [cited 2017 Septiembre 27. Available from: https://www.invima.gov.co/images/pdf/salas-especializadas/productos-naturales/2015/ListadodePlantasdiciembre2015publicar.pdf
  4. Mazzanti G, Di Sotto A, Vitalone A. Hepatotoxicity of green tea: an update. Archives of Toxicology [Internet]. 2015 [consultado el 3 de septiembre 2017];89(8):1175-1191. Disponible en: http://doi.org/10.1007/s00204-015-1521-x 
  5. Gallo E, Maggini V, Berardi M, Pugi A, Notaro R, Talini G et al. Is green tea a potential trigger for autoimmune hepatitis?. Phytomedicine [Internet]. 2013 [consultado el 4 de septiembre 2017];20(13):1186-1189. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.phymed.2013.07.004 
  6. Pillukat M, Bester C, Hensel A, Lechtenberg M, Petereit F, Beckebaum S et al. Concentrated green tea extract induces severe acute hepatitis in a 63-year-old woman – A case report with pharmaceutical analysis. Journal of Ethnopharmacology [Internet]. 2014 [consultado el 2 de septiembre 2017];155(1):165-170. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.jep.2014.05.015
  7. NVIIMA. Registros sanitarios. [Online].; 2017 [cited 2017 Octubre 10. Available from: https://www.invima.gov.co
  8. Tejedor-García N, García-Partor C, Benito-Martinez S, De Lucia-Casaña F. Medicina herbal china ofertada en páginas web en español: calidad de la información y riesgos. Artículo en prensa: Prueba corregida. Gaceta Sanitaria. [Internet]. 2017 [consultado el 14 de septiembre 2017]; Disponible en: https://www.clinicalkey.es/service/content/pdf/watermarked/1-s2.0-S0213911117300584.pdf?locale=es_ES
  9. Herrera S y Bruguera M., Hepatotoxicidad inducida por el uso de hierbas y medicamentos para perder peso. Gastroenterologia y Hepatologia. 2008. 31 (7). 447 – 53.